Arco de medio punto
Si has viajado a Roma, recorrido una iglesia románica o cruzado un puente antiguo de piedra, casi seguro que has pasado bajo un arco de medio punto — aunque quizá no sabías su nombre. Es una de las formas más influyentes de toda la arquitectura occidental y una de las claves que permitió a los ingenieros romanos levantar acueductos, anfiteatros y calzadas que aún siguen en pie.
El arco de medio punto no es solo una solución técnica: es también un rasgo visual que nos ayuda a reconocer estilos artísticos, fechar edificios y comprender cómo evolucionaron las ciudades históricas que hoy visitamos.
Qué es un arco de medio punto
Un arco de medio punto es un arco con forma de semicírculo perfecto. Si dibujaras un círculo completo y usaras solo la mitad superior, tendrías exactamente su perfil. Esa geometría simple es, precisamente, la razón de su enorme resistencia y de su éxito durante más de dos mil años de arquitectura.
Se construye a partir de piezas en forma de cuña llamadas dovelas, colocadas de manera radial. La pieza central —la que cierra el arco— se llama clave. Cuando está colocada, todo el conjunto entra en compresión y el arco se vuelve estable.
Cómo identificarlo fácilmente en una visita
Cuando estés frente a un edificio histórico, fíjate en esto:
- La curva es redonda y regular, no puntiaguda
- La altura del arco es aproximadamente la mitad de su anchura
- Suele aparecer en construcciones romanas, románicas y renacentistas
- Transmite sensación de solidez y peso
- A menudo está integrado en muros gruesos o estructuras masivas
Pista rápida para viajeros
- Si el arco es puntiagudo → probablemente es gótico
- Si es de herradura → tradición islámica o mozárabe
- Si es semicircular perfecto → estás ante un arco de medio punto
Origen e historia del arco de medio punto: de la ingeniería antigua al viaje cultural
El arco de medio punto no nació en Roma, pero fue allí donde alcanzó su máximo desarrollo y difusión. Algunas de las primeras formas de arco semicircular aparecen en civilizaciones antiguas de Mesopotamia, donde ya se experimentaba con estructuras curvas para cubrir espacios. Sin embargo, su uso era limitado y no formaba parte de un sistema constructivo amplio. Un gran ejemplo de esto es la famosa Puerta de Ishtar, en su día en la ciudad de Babilonia, hoy en día en el museo de Pérgamo, en Berlín.

Fueron los romanos quienes convirtieron el arco de medio punto en una auténtica revolución arquitectónica. Lo integraron en carreteras, puentes, acueductos, termas, basílicas y anfiteatros. Gracias a él pudieron abrir grandes vanos, repartir cargas y construir en piedra y hormigón con una escala nunca vista hasta entonces.
Para el viajero cultural, esto tiene una consecuencia directa: cuando ves arcos de medio punto repetidos en serie —por ejemplo en un acueducto— estás contemplando no solo una forma, sino un lenguaje de ingeniería imperial.
Su regreso en la Edad Media: el arte románico
Siglos después de la caída de Roma, el arco de medio punto volvió a ser protagonista en la arquitectura románica (siglos XI–XII). Iglesias, monasterios y catedrales lo adoptaron por su solidez y su simbolismo de estabilidad. Si viajas por rutas románicas en España, Francia o Italia, lo verás constantemente en portadas y naves.
Renacimiento y clasicismo
Durante el Renacimiento, los arquitectos recuperaron conscientemente las formas clásicas romanas, y el arco de medio punto volvió a utilizarse como referencia estética y cultural, no solo estructural, cómo por ejemplo en la fachada del Hospital de los Inocentes diseñado por Brunelleschi durante la época del Renacimiento.
Partes del arco de medio punto: guía visual para reconocerlo en tus viajes
Cuando miras un arco de medio punto no estás viendo una sola pieza, sino un pequeño “mecanismo” de piedra perfectamente equilibrado. Conocer sus partes te ayuda a observar monumentos con otros ojos y a entender por qué siguen en pie siglos después.

Dovelas: las piezas en forma de cuña
Las dovelas son los bloques de piedra (o ladrillo) que forman la curva del arco. Tienen forma de cuña porque así transmiten la presión hacia los lados. En muchos monumentos se distinguen claramente porque marcan un dibujo radial.
Clave: la pieza central
La clave es la dovela central, situada en lo más alto del arco. Es la última que se coloca en la construcción y la que “bloquea” el conjunto. En edificios monumentales suele estar decorada o resaltada.
Luz o vano: el espacio que se abre
La luz (o vano) es el hueco que el arco cubre: la puerta, el paso o la ventana. Para el visitante es lo más intuitivo: el espacio por el que caminas o miras.
Intradós y trasdós: la curva interior y exterior
Estos nombres parecen técnicos, pero se reconocen fácil:
- Intradós → la curva interior que ves desde abajo.
- Trasdós (o extradós) → la parte exterior superior del arco.
Impostas: donde “nace” el arco
Las impostas son las piezas o molduras desde donde arranca la curva del arco, apoyándose sobre columnas o pilares. A menudo marcan una línea horizontal clara antes de que empiece la curva. En portadas románicas suelen estar decoradas.
Flecha
La flecha es la altura interior del arco de medio punto medida desde la línea de imposta hasta la base de la clave.
Dónde ver arcos de medio punto en tus viajes: ejemplos que merecen la parada
El arco de medio punto aparece con mucha más frecuencia de lo que parece. Cuando aprendes a reconocerlo, empiezas a verlo como un hilo conductor entre lugares muy distintos: desde ruinas romanas hasta iglesias medievales.
Uno de los mejores sitios para entenderlo son los grandes acueductos. En el Acueducto de Segovia o el Pont du Gard, los arcos se repiten creando una estructura tan clara que casi se “lee” sola. Cada uno descarga su peso en el siguiente, formando un sistema continuo.
En la arquitectura romana, el arco no solo sostiene, también organiza el espacio. En el Coliseo de Roma, por ejemplo, las arquerías marcan el ritmo del edificio y permiten entender su escala incluso desde fuera.

Siglos después, el arco de medio punto reaparece en las iglesias románicas, donde adquiere un carácter más sobrio y espiritual. Si recorres zonas del norte de España o el sur de Francia, lo verás en portadas, ventanas y claustros. Un ejemplo especialmente interesante son las iglesias románicas de la Vall de Boí, donde este tipo de arco define por completo el paisaje arquitectónico.
Con el tiempo, empiezas a reconocerlo casi sin darte cuenta. Ciudades como Roma, Tarragona o Mérida son perfectas para entrenar el ojo y entender cómo esta forma se repite a lo largo de la historia.
Diferencias entre el arco de medio punto y otros tipos de arcos
Cuando recorres ciudades históricas verás muchos arcos… pero no todos son de medio punto. Aprender a distinguirlos te permite identificar estilos artísticos, periodos históricos y tradiciones culturales casi de un vistazo.
Arco de medio punto

Forma: semicírculo perfecto
Sensación visual: sólido, equilibrado, pesado
Épocas clave: Roma antigua, románico, clasicismo, renacimiento
Dónde lo verás: acueductos, puentes, iglesias románicas, arquerías clásicas
Arco apuntado

Forma: dos curvas que se encuentran en punta
Sensación visual: verticalidad y ligereza
Época clave: gótico
Dónde aparece: catedrales góticas, ventanales altos, naves esbeltas
Arco de herradura

Forma: curva que supera el semicírculo y se cierra hacia dentro
Sensación visual: más cerrado y envolvente
Tradición: arquitectura islámica, visigoda y mozárabe
Dónde verlo: Al-Ándalus, mezquitas, puertas históricas en España
Arco escarzano

Forma: parecido al de medio punto pero más bajo
Sensación visual: más ancho que alto
Uso: arquitectura civil, puentes, etapas posteriores
Dónde aparece: edificios urbanos, ingeniería moderna en piedra
